En los últimos años se han incrementado considerablemente las rupturas de parejas y matrimonios. Una de las cuestiones más delicadas que deben resolverse en estas situaciones es la relativa a la guarda y custodia de los hijos.
A la hora de tomar decisiones sobre los menores, siempre debe prevalecer el interés superior del menor. Este principio jurídico, conocido también como favor filii, inspira todo el ordenamiento jurídico español en materia de familia. Esto significa que cualquier decisión judicial o acuerdo entre los progenitores debe estar orientado a garantizar el bienestar físico, emocional y social de los hijos.
Tradicionalmente, los jueces valoraban cada caso concreto para determinar a cuál de los progenitores correspondía la custodia. Sin embargo, en Aragón existe una normativa específica que regula esta cuestión de forma particular.
En la Comunidad Autónoma de Aragón se aplica la Ley aragonesa 2/2010, de 26 de mayo, de igualdad en las relaciones familiares ante la ruptura de convivencia de los padres.
Esta ley introdujo un cambio importante en el modelo de custodia tras la ruptura de los progenitores. A diferencia del Código Civil, que tradicionalmente consideraba la custodia compartida como una medida excepcional en ausencia de acuerdo entre los padres, la legislación aragonesa establece la custodia compartida como criterio general.
Esto significa que, en Aragón, cuando ambos progenitores están capacitados para cuidar adecuadamente de sus hijos, lo habitual tras una ruptura es que se establezca un sistema de guarda y custodia compartida.
Este modelo permite que los hijos mantengan una relación continua y equilibrada con ambos padres, favoreciendo su desarrollo emocional y afectivo.
La guarda y custodia compartida es un sistema de organización familiar que se establece tras la ruptura matrimonial o de pareja. En este modelo, ambos progenitores comparten las responsabilidades relacionadas con el cuidado, educación y desarrollo de los hijos.
Esto implica que los menores pueden convivir con cada uno de los progenitores durante determinados periodos de tiempo, que se establecen en función de las circunstancias de cada familia.
Entre las principales ventajas de la custodia compartida destacan:
Por este motivo, la legislación aragonesa considera que este modelo suele ser el más adecuado cuando ambos progenitores pueden ejercer correctamente sus responsabilidades parentales.
Aunque la custodia compartida sea el criterio general en Aragón, existen determinadas situaciones en las que no puede establecerse.
La ley prohíbe aplicar este modelo cuando alguno de los progenitores esté implicado en un procedimiento penal relacionado con delitos graves contra el otro progenitor o contra los hijos.
En concreto, no podrá establecerse custodia compartida cuando uno de los padres esté siendo investigado por delitos contra:
También puede excluirse la custodia compartida cuando existan indicios fundados de violencia doméstica o violencia de género.
No obstante, es importante destacar que la mera existencia de una denuncia no es suficiente. Para que la custodia compartida quede excluida, debe existir una resolución judicial motivada que constate indicios racionales de criminalidad.
Otra de las cuestiones importantes tras una ruptura de pareja es determinar quién utilizará la vivienda familiar.
El artículo 7 de la Ley aragonesa 2/2010 establece que, en los casos de custodia compartida, el uso de la vivienda familiar se atribuirá generalmente al progenitor que tenga mayores dificultades para acceder a una vivienda.
Si ambos progenitores se encuentran en condiciones similares, será el juez quien determine el destino de la vivienda teniendo en cuenta el interés familiar y el bienestar de los hijos.
Además, la ley establece que la atribución del uso de la vivienda familiar suele tener una limitación temporal, de forma que no se mantenga indefinidamente en el tiempo.
En cuanto al ajuar familiar —es decir, los muebles y bienes que se encuentran en el domicilio— la regla general es que permanezcan en la vivienda familiar.
En los casos de custodia compartida, ambos progenitores deben contribuir a los gastos de asistencia de los hijos en función de sus posibilidades económicas.
La legislación aragonesa establece que:
Estos gastos incluyen aspectos relacionados con la educación, la salud, la alimentación o las actividades necesarias para el desarrollo de los menores.
Cuando la ruptura se produce entre parejas que tienen hijos en común pero no están casadas, el procedimiento judicial es muy similar al de un divorcio o separación.
En estos casos se inicia un procedimiento denominado guarda y custodia de hijos extramatrimoniales.
Este procedimiento permite al juez regular las mismas cuestiones que en un divorcio:
El objetivo es garantizar que los derechos y el bienestar de los hijos queden protegidos independientemente de si los progenitores estaban casados o no.
Cuando la ruptura de la pareja está relacionada con una situación de violencia de género o maltrato, la competencia para tramitar el procedimiento corresponde al Juzgado de Violencia sobre la Mujer.
Este juzgado se encarga de resolver tanto las cuestiones penales derivadas del delito como las medidas civiles relacionadas con la ruptura familiar, incluyendo:
De esta forma se garantiza una protección integral para la víctima y para los menores afectados por la situación.
La legislación especial de Aragón en materia de custodia compartida establece un modelo que promueve la corresponsabilidad parental tras la ruptura de la pareja.
La Ley aragonesa 2/2010 considera que, siempre que ambos progenitores estén capacitados para cuidar de sus hijos, la custodia compartida es el sistema más adecuado para garantizar su bienestar.
No obstante, cada caso debe analizarse de forma individual, teniendo siempre en cuenta el interés superior del menor y las circunstancias particulares de cada familia.
Por ello, ante una situación de ruptura con hijos en común, es recomendable contar con el asesoramiento de abogados especializados en Derecho de Familia en Aragón, que puedan orientar sobre las mejores soluciones legales para proteger a los menores y garantizar una organización familiar equilibrada.